Has terminado tu tratamiento de ortodoncia, tus dientes están alineados y tu sonrisa luce perfecta. Es un gran logro, pero aquí viene el consejo más importante que te daremos: El tratamiento no termina cuando te quitas los aparatos, los brackets o los alineadores; ahí empieza la fase de retención.
Muchos pacientes cometen el error de pensar que, una vez finalizada la ortodoncia, los dientes se quedarán quietos para siempre. La realidad es que los dientes tienen «memoria» y tienden a volver a su posición original si no los mantenemos bajo retención.
¿Por qué son necesarios los retenedores?
Durante la ortodoncia, hemos movido tus dientes dentro del hueso. Al retirar la presión, las fibras elásticas que rodean las raíces dentales intentan retraerse, empujando los dientes hacia donde estaban antes.
Los retenedores actúan como una «férula de seguridad» que mantiene los dientes en su nueva posición mientras el hueso y la encía terminan de consolidarse. Sin retenedores, la recidiva (que los dientes se descoloquen de nuevo) es casi inevitable.
Tipos de retenedores: ¿Cuál es el mejor?
En nuestra clínica, recomendamos combinar ambos tipos para ofrecer la máxima estabilidad:
1. Retenedores fijos (Linguales)
Es un fino alambre trenzado que se adhiere a la cara interna (la que no se ve) de los dientes anteriores, de canino a canino o de incisivo lateral a incisivo lateral.
Ventaja: Funcionan 24 horas al día, 7 días a la semana, sin que tengas que acordarte de ponerlos.
Mantenimiento: Requieren una higiene cuidadosa (usar hilo dental o cepillos interproximales) para evitar que se acumule sarro en esa zona.
2. Retenedores removibles (Férulas Essix)
Son fundas transparentes y personalizadas que se colocan sobre toda la arcada dental.
Ventaja: Permiten una higiene perfecta, ya que se retiran para cepillarse.
Uso: Su uso es de 20 horas los primeros meses tras terminar el tratamiento. Una vez superado ese periodo, generalmente, se utilizan solo para dormir.
Nuestra recomendación: El uso combinado (fijo + removible) es la «póliza de seguros» más efectiva para que tu inversión en ortodoncia dure toda la vida.
¿Cuánto tiempo debo usarlos?
La respuesta corta es: toda la vida. Durante el primer año tras la ortodoncia, el riesgo de movimiento es mayor, por lo que las férulas removibles deben usarse cada noche sin falta. Tras ese periodo, es aconsejable mantener el hábito de forma indefinida para garantizar que tu sonrisa se mantenga inalterable con el paso de los años.
¿Qué hacer si se me rompe o pierdo el retenedor?
Si notas que el alambre fijo se despega o si pierdes/rompes tu férula transparente, pídenos cita de inmediato.
Los dientes pueden empezar a moverse en cuestión de pocos días. Si actúas rápido, podemos fabricar un retenedor nuevo o volver a cementar el alambre antes de que la posición de tus dientes se vea comprometida. No esperes a tu próxima revisión; cada día cuenta.
Consejos para cuidar tus retenedores
Limpieza de férulas: Lávalas diariamente con un cepillo suave (de dientes o de uñas), agua fría o templada y jabón neutro. Evita el agua caliente (ya que puede deformar el plástico) y la pasta de dientes (deja residuos que hacen que tenga aspecto de sucio y, además, dichos residuos favorecen la contaminación bacteriana.
Evita el perro: Si tienes mascotas en casa, ten mucho cuidado. ¡El retenedor es un objeto de deseo irresistible para muchas mascotas y suelen terminar destrozados!
Guárdalos siempre en su caja: Nunca los envuelvas en una servilleta mientras comes fuera o no tienes cerca el estuche correspondiente; es la forma más rápida de que terminen en la basura por accidente.
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