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Una de las frases que más inseguridad genera en los pacientes que acuden a nuestra clínica en Torrejón de Ardoz es: “Me han dicho que no tengo hueso suficiente para ponerme implantes”. Antiguamente, esto suponía resignarse a las incómodas prótesis de “quitar y poner” o dentaduras postizas. Sin embargo, la implantología avanzada ha evolucionado tanto que hoy la falta de hueso ya no es un impedimento, sino un reto técnico con solución.

 

En este artículo, te explicamos por qué ocurre esto y qué técnicas utilizamos actualmente para que recuperes tu sonrisa con total seguridad.

 

¿Por qué se pierde el hueso dental?

 El hueso alveolar, el cual se encuentra cubierto por nuestra encía y el responsable de sujetar nuestros dientes, necesita estimulación. Cuando perdemos una pieza dental y no la sustituimos pronto, el cuerpo interpreta que ese hueso ya no es necesario y comienza a reabsorberlo; es decir, empieza a perderse y a quedarse cada vez más bajo, estrecho y reducido.

Otras causas comunes son la periodontitis (infección crónica de las encías, la cual afecta directamente al hueso que sujeta los dientes), el uso prolongado de dentaduras postizas o traumatismos previos. La buena noticia es que el tejido óseo se puede regenerar o compensar con técnicas específicas.

 

Soluciones modernas para la falta de hueso

1. Elevación de Seno Maxilar (Sinus Lift)

Es la solución estrella para la zona superior posterior (muelas) de la parte de arriba de nuestra boca. Cuando perdemos las muelas superiores, el seno maxilar —una cavidad llena de aire, debajo de nuestras órbitas (los ojos) — tiende a expandirse, dejando poco espacio para el implante. Mediante esta cirugía, elevamos suavemente la membrana del seno y rellenamos el espacio que nosotros mismos creamos con un injerto óseo, creando una base sólida y profunda para albergar el futuro implante.

2. Injertos de hueso y Regeneración Ósea Guiada (ROG)

Si el problema es que el hueso es demasiado estrecho o bajo, recurrimos a los injertos óseos. Actualmente utilizamos biomateriales de alta calidad (sintéticos o de origen natural) que actúan como un «andamio». El cuerpo, con el paso de los meses, con la ayuda de nuestra sangre y nuestro propio hueso original, coloniza ese material y lo convierte en hueso propio, permitiendo que el implante se integre en él con una fuerza similar a la de un diente natural.

3. Micro-implantes o Implantes Cortos

En 2026, la tecnología nos permite utilizar implantes con diseños especiales de menos de 8 mm que ofrecen la misma estabilidad que los tradicionales. Esta opción es ideal para evitar cirugías de injerto más complejas como, por ejemplo, las elevaciones de seno maxilar, en zonas donde la altura es justa pero la calidad ósea es buena.

4. Plasma Rico en Factores de Crecimiento (PRP)

Para acelerar la curación, utilizamos la propia sangre del paciente procesada para obtener proteínas que estimulan la regeneración de los tejidos. Esto reduce la inflamación postoperatoria y acorta drásticamente los tiempos de espera para lucir tus nuevos dientes.

Beneficios de actuar a tiempo

Recuperar el hueso no solo es una cuestión de poder poner un implante; también tiene un impacto estético. La pérdida de hueso provoca que el labio se hunda y aparezcan arrugas prematuras, dando un aspecto envejecido al rostro. Al regenerar y reponer los dientes ausentes con implantes y/o prótesis fija, devolvemos el soporte labial y la estructura a tu cara.

 ¿Te han dicho que no tienes hueso?

Cada persona y cada boca es un mundo y en la Clínica Dental Ana Báez & Co. nos encanta estudiar los casos difíciles. Permítenos conocerte, brindarte nuestros conocimientos y opinión, y diseñar un plan a tu medida.

 

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