Cuando hablamos de un diseño de sonrisa, no nos referimos simplemente a conseguir dientes más blancos. Se trata de un proceso artístico y clínico donde buscamos la armonía perfecta entre tus dientes, tus labios y tus rasgos faciales.
Las carillas dentales son la herramienta estrella en esta transformación, capaces de cambiar por completo la expresión de una persona. ¿Quieres saber cómo?
1. Rejuvenecimiento facial inmediato
Con el paso de los años, los dientes se desgastan y se van quedando cada vez más pequeños y, por ende, cambiand de forma, lo que hace que el labio superior pierda soporte y se vea más fino o caído.
El efecto carilla: Al recuperar el tamaño y volumen adecuado de los dientes, devolvemos el apoyo al labio, suavizando las arrugas peribucales y aportando un aspecto mucho más joven y vital al tercio inferior del rostro.
2. Mejora de la simetría y el equilibrio
Nadie tiene un rostro perfectamente simétrico, pero una sonrisa desalineada puede acentuar esas pequeñas imperfecciones.
La solución: Las carillas permiten corregir visualmente ligeras desviaciones, cerrar espacios (diastemas) y nivelar los bordes dentales para que la sonrisa siga la línea del labio inferior, creando una apariencia mucho más equilibrada y atractiva.
3. Luminosidad y amplitud (El «Pasillo Bucal»)
¿Has notado que algunas sonrisas se ven «estrechas»? Esto ocurre cuando los dientes laterales no son visibles, dejando espacios oscuros en las comisuras de la boca.
El cambio: Mediante el diseño de sonrisa, podemos ampliar visualmente el arco dental. Esto llena esos espacios oscuros (pasillos bucales), haciendo que la cara se vea más iluminada y la sonrisa sea mucho más impactante.
4. Personalización según tus rasgos (Visagismo)
No existe una sonrisa estándar. Habréis podido observar entre anuncios de la tele, famosos o, incluso, amigos y familiares que muchos tienen los mismos dientes. En la Clínica Dental Ana Báez & Co., analizamos tus facciones para que las carillas encajen con tu personalidad:
Rostros ovalados: Admiten dientes ligeramente más alargados.
Rostros cuadrados: Se suavizan con formas más redondeadas.
Rostros angulosos: Pueden potenciarse con líneas más rectas para un look más marcado.
¿En qué consiste el proceso?
Lo mejor de la tecnología actual es que ya no hay lugar para las sorpresas. Gracias al Diseño Digital de Sonrisa (DSD), podemos:
Tomar fotografías y vídeos de tu rostro en movimiento.
Diseñar en el ordenador tu sonrisa ideal basada en tus medidas faciales.
Hacer un «Mock-up»: Una prueba física que colocamos sobre tus dientes para que te hagas una idea realista del resultado final antes de empezar el tratamiento.
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